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Volvemos al IES Calvià con nuestras charlas educativas sobre bienestar animal y el vínculo humano-perro.

Hace una semana tuvimos la suerte de volver al IES Calvià para compartir nuestras charlas educativas con los alumnos de 1º de ESO, por segundo año consecutivo. Volver a un centro siempre es especial, pero hacerlo porque confían en el proyecto y desean repetir la experiencia lo es aún más. Desde el primer momento, tanto el alumnado como el profesorado mostraron una gran implicación, creando un ambiente muy receptivo que facilitó que las sesiones fueran dinámicas, participativas y, sobre todo, muy enriquecedoras para todos.


Fotos: Mireya Martínez.


A lo largo de las charlas, abordamos el bienestar animal desde una perspectiva amplia y adaptada a su edad. Comenzamos explicando el origen del perro y su proceso de domesticación, algo que les ayuda a entender que no se trata de un animal “adaptado a nosotros” sin más, sino de una especie con necesidades muy concretas. A partir de ahí, profundizamos en cuáles son esas necesidades, tanto fisiológicas como etológicas: descanso, alimentación adecuada, ejercicio, estimulación mental, socialización… y, sobre todo, la importancia de respetar su naturaleza como especie. También reflexionamos sobre qué ocurre cuando estas necesidades no se cubren, abordando problemas de comportamiento, estrés o frustración, aspectos que muchas veces se malinterpretan.


Otro de los bloques que más interés genera es el de la comunicación canina. Aprender a interpretar señales básicas —posturas, gestos, distancias— les permite comprender que los perros están constantemente comunicándose con nosotros, y que muchas situaciones de conflicto se podrían evitar si supiéramos leer mejor ese lenguaje. En esta línea, también hablamos de convivencia responsable, de cómo relacionarnos con un perro de forma segura y respetuosa, y de la importancia de no humanizar sus necesidades.


Además, dedicamos un espacio a cuestiones prácticas que resultan muy útiles en su día a día, como los alimentos tóxicos para los perros o pequeñas curiosidades que despiertan su atención y les ayudan a fijar conceptos. También abordamos un tema especialmente importante: el uso de determinados accesorios que, aunque todavía se ven con frecuencia, pueden causar dolor o daño a los perros, como los collares eléctricos, de pinchos o de ahorque. Explicamos que este tipo de herramientas no solo son perjudiciales para el bienestar animal, sino que además están prohibidas y su uso puede conllevar sanciones. Por ello, promovemos alternativas basadas en el respeto, la educación y el vínculo.


La presencia de Sau, un angelito en el cuerpo de un golden retriever, fue clave durante toda la actividad. Su forma de interactuar con los alumnos transforma la teoría en algo tangible: no solo escuchan, sino que observan, preguntan y comprueban en directo lo que estamos explicando. Esto genera una conexión muy especial que facilita enormemente el aprendizaje.


En la parte final, realizamos una pequeña demostración de entrenamiento, explicando de forma sencilla cómo se puede enseñar a un perro desde el respeto, la motivación y la coherencia, alejándonos de métodos basados en el castigo. Después, abrimos un espacio para que los alumnos pudieran interactuar con Sau, hacer preguntas y compartir sus propias experiencias. Este momento suele ser especialmente enriquecedor, ya que aparecen reflexiones muy interesantes y se genera un diálogo muy auténtico.


Más allá del contenido educativo, estas charlas tienen un impacto social muy real. Gracias a la implicación del alumnado, del profesorado y del propio centro, en esta ocasión hemos conseguido recaudar cerca de 500€, que se destinarán íntegramente a mejorar la calidad de vida de los perros de la perrera municipal de Calvià. Este tipo de aportaciones permiten cubrir necesidades básicas como enriquecimiento ambiental, descanso, refugio o estimulación, aspectos fundamentales para su bienestar mientras esperan una segunda oportunidad.


Nos llevamos, una vez más, la sensación de que este tipo de iniciativas realmente marcan la diferencia. No solo por lo que los alumnos aprenden en ese momento, sino por la semilla que se planta: una forma más consciente, respetuosa y responsable de relacionarse con los animales. Y, por supuesto, con muchas ganas de volver y seguir compartiendo este proyecto con más centros.

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