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Si tu perro hablara: dominancia, el concepto mal entendido.

3 sept
4 min de lectura

Por Pascale Saravelli, educadora canina y codirectora de Social Dogs Mallorca.


No estoy intentando mandar en casa.


Tu perro se sube al sofá. "Quiere dominarte."

Sale antes que tú por la puerta. "Está intentando ser el líder."

Tira de la correa. "Te está desafiando."


Durante décadas, muchas conductas cotidianas de los perros se interpretaron como intentos de ascender en una supuesta jerarquía familiar. La idea era sencilla: si no ocupábamos el papel de "líder de la manada", nuestro perro intentaría hacerlo. Pero la historia detrás de esta teoría es mucho más interesante.



El Dr. L. David Mech posa en su despacho del Gabbert Raptor Center, en el campus de St. Paul de la Universidad de Minnesota, donde se preparaba para el Simposio Internacional sobre el Lobo, celebrado del 11 al 14 de octubre de 2018. Detrás de él cuelga una fotografía de "el viejo", un lobo que Mech estudió en la isla de Ellesmere, Nunavut (Canadá). Mech fue el ponente principal del simposio, un encuentro que reúne a especialistas en lobos de todo el mundo. (Fotografía: Deanna Weniger / Pioneer Press).
El Dr. L. David Mech posa en su despacho del Gabbert Raptor Center, en el campus de St. Paul de la Universidad de Minnesota, donde se preparaba para el Simposio Internacional sobre el Lobo, celebrado del 11 al 14 de octubre de 2018. Detrás de él cuelga una fotografía de "el viejo", un lobo que Mech estudió en la isla de Ellesmere, Nunavut (Canadá). Mech fue el ponente principal del simposio, un encuentro que reúne a especialistas en lobos de todo el mundo. (Fotografía: Deanna Weniger / Pioneer Press).

En los años sesenta, el biólogo estadounidense David Mech estudió grupos de lobos mantenidos en cautividad. En aquellas condiciones observó relaciones jerárquicas entre animales que no pertenecían a la misma familia y popularizó términos como macho alfa o hembra alfa. Aquellos estudios tuvieron una enorme influencia y, con el tiempo, muchas de sus conclusiones se extrapolaron a los perros. Sin embargo, la ciencia siguió avanzando.

A partir de los años ochenta, Mech comenzó a estudiar lobos salvajes en su entorno natural durante largos periodos de tiempo. Lo que encontró era muy diferente de lo que había observado en cautividad. Las manadas no estaban formadas por individuos luchando constantemente por el liderazgo, sino por grupos familiares: una pareja reproductora y sus crías de diferentes edades. En 1999 publicó un artículo en el que explicaba este cambio de perspectiva y recomendaba dejar de utilizar el término alfa para describir a los lobos salvajes.


¿Por qué entonces seguimos hablando de dominancia? En parte porque las ideas sencillas son fáciles de recordar. Es mucho más simple pensar que un perro tira de la correa porque quiere mandar que entender que quizá está emocionado, frustrado, asustado o simplemente deseando llegar a un olor interesante. Las explicaciones simples resultan atractivas, pero el comportamiento rara vez lo es.


El éxito televisivo de César Millán acercó el mundo del perro al gran público, aunque gran parte de los profesionales de la conducta animal consideran hoy que muchos de sus métodos han quedado superados por los avances de la ciencia del comportamiento y se consideran maltrato animal.
El éxito televisivo de César Millán acercó el mundo del perro al gran público, aunque gran parte de los profesionales de la conducta animal consideran hoy que muchos de sus métodos han quedado superados por los avances de la ciencia del comportamiento y se consideran maltrato animal.

Además, durante años, libros, cursos y programas de televisión ayudaron a popularizar estas teorías. Uno de los ejemplos más conocidos fue "El encantador de perros", presentado por César Millán, que acercó el comportamiento canino a millones de personas en todo el mundo. Desde entonces, sin embargo, la investigación científica ha seguido avanzando y hoy sabemos que muchas de aquellas interpretaciones no reflejan cómo entendemos actualmente el comportamiento de los perros.


Esto no significa que la dominancia no exista. En etología, la dominancia describe una relación entre dos individuos respecto al acceso a un recurso determinado, no un rasgo permanente de personalidad ni una explicación para todo lo que hace un perro. Un perro puede mostrar una relación de dominancia en un contexto concreto y no hacerlo en otro completamente distinto. Convertir ese concepto en la explicación de cualquier conducta cotidiana es una simplificación que la ciencia actual no respalda.


Hoy sabemos que los perros no toman decisiones pensando en quién manda en casa. Su comportamiento suele estar guiado por sus emociones, su motivación, sus experiencias y lo que han aprendido a lo largo de su vida. Un perro puede subirse al sofá porque es cómodo. Puede salir primero por la puerta porque tiene ganas de explorar. Puede proteger un juguete porque tiene un gran valor para él. Puede ladrar porque tiene miedo. Puede saltar sobre una persona porque está emocionado.


Antes de preguntarnos quién manda, merece la pena preguntarnos algo mucho más útil: ¿Qué está sintiendo este perro?


Ese pequeño cambio de perspectiva transforma por completo nuestra forma de convivir con ellos.


Probablemente hayas escuchado alguna vez frases como "no dejes que pase primero" o "tiene que saber quién manda". Sin embargo, la etología moderna nos invita a observar esas mismas situaciones desde otra perspectiva: no como una lucha por el poder, sino como una oportunidad para comprender mejor las emociones, las necesidades y el aprendizaje de cada perro.


¿Sabías que...? Los perros son extraordinariamente buenos interpretando nuestros gestos. Numerosos estudios han demostrado que siguen con facilidad la dirección de un dedo señalando un objeto o la orientación de nuestra mirada, una habilidad que incluso resulta más natural para ellos que para los lobos criados por personas. Todo apunta a que miles de años de convivencia favorecieron la cooperación entre perros y humanos mucho más que la competición.


Comprender a un perro no consiste en demostrar quién manda. Consiste en entender qué necesita.


Bibliografía.


  • Mech, L. D. (1999). Alpha status, dominance, and division of labor in wolf packs. Canadian Journal of Zoology, 77(8), 1196–1203.

  • Mech, L. D. (1970). The Wolf: Ecology and Behavior of an Endangered Species. University of Minnesota Press.

  • Bradshaw, J. W. S. (2011). Dog Sense: How the New Science of Dog Behavior Can Make You A Better Friend to Your Pet.

  • Overall, K. L. (2013). Manual of Clinical Behavioral Medicine for Dogs and Cats.

  • Serpell, J. (Ed.) (2017). The Domestic Dog: Its Evolution, Behavior and Interactions with People. 2nd Edition. Cambridge University Press.

  • Hare, B., Brown, M., Williamson, C., & Tomasello, M. (2002). "The domestication of social cognition in dogs." Science, 298, 1634–1636.

  • Miklósi, Á. (2015). Dog Behaviour, Evolution, and Cognition. Oxford University Press.



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