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Si tu perro hablara: plantas tóxicas.

Por Pascale Saravelli, educadora canina y codirectora de Social Dogs Mallorca.


"Por favor... que una planta sea bonita no significa que sea segura."


Estás disfrutando de un paseo cuando tu perro se detiene junto a una flor de colores, un arbusto frondoso o una semilla caída. La olfatea, quizá le da un rápido lametón o la coge unos segundos con la boca antes de seguir caminando. La mayoría de las veces no ocurre nada. Y precisamente por eso es fácil pensar que no hay de qué preocuparse. Al fin y al cabo, es solo una planta.


El problema es que no todo lo que crece en la naturaleza —o en nuestros jardines— es seguro para los perros.


A diferencia de nosotros, los perros no saben distinguir qué plantas son inofensivas y cuáles pueden hacerles enfermar gravemente. Exploran el mundo con la nariz y, especialmente cuando son jóvenes, también con la boca. La curiosidad forma parte de lo que significa ser un perro.


Por suerte, la mayoría de las plantas no representan ningún peligro. Sin embargo, algunas de las especies ornamentales más comunes en parques, jardines y calles pueden resultar sorprendentemente tóxicas.


Una de las más peligrosas es la adelfa (Nerium oleander), conocida en Mallorca como baladre. Fácil de reconocer por sus racimos de flores rosadas o blancas, está presente en toda la isla, donde adorna jardines y bordea carreteras y medianas. A pesar de su belleza, todas las partes de la planta contienen glucósidos cardíacos capaces de alterar el funcionamiento del corazón, y la ingestión de pequeñas cantidades puede provocar una intoxicación grave en los perros.



Otra planta muy habitual en los jardines mediterráneos es la falsa palmera o cica (Cycas revoluta). Aunque su aspecto recuerda al de una pequeña palmera, en realidad no pertenece a ese grupo de plantas. Sus semillas son especialmente tóxicas y pueden provocar graves lesiones hepáticas.



Algo parecido ocurre con el Aloe vera. Muchas personas lo tienen en casa por sus propiedades beneficiosas para los humanos, pero el látex amarillo que se encuentra bajo la piel de sus hojas contiene compuestos que pueden causar vómitos y diarrea en los perros si lo ingieren.


Lo mismo sucede con plantas como la lantana (Lantana camara), muy utilizada en jardinería por la vistosidad de sus flores. Dependiendo de la cantidad ingerida, también puede provocar trastornos digestivos y otros problemas de salud.


La buena noticia es que la mayoría de los perros no se ponen a comer grandes cantidades de plantas de forma espontánea. La mala es que las intoxicaciones no siempre ocurren porque tengan hambre. A veces basta con que un cachorro mastique una semilla caída, un perro juegue con una rama rota o simplemente sienta curiosidad mientras explora un lugar nuevo.


Por eso la supervisión es tan importante. La solución no consiste en impedir que tu perro explore el mundo que le rodea, sino en conocer qué plantas requieren una mayor precaución y evitar que pueda acceder a ellas siempre que sea posible.


La curiosidad es una de las cualidades que hacen tan especiales a los perros. Ayudarles a explorar con seguridad es una de las mejores formas de corresponder a la confianza que depositan en nosotros.


¿Sabías que...? Muchas de las plantas más comunes en los jardines se eligen por su belleza, su resistencia y su capacidad para soportar la sequía, no porque sean seguras para las mascotas. Si estás pensando en crear un jardín apto para perros, merece la pena comprobar antes de plantarlas que las especies elegidas no supongan un riesgo para ellos.


"La próxima vez que me detenga a oler una flor, recuerda esto: yo no sé si es peligrosa. Confío en que tú sí lo sepas."

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