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Si tu perro hablara: Ansiedad por separación. Estar solo y sentirse seguro no son lo mismo.

1 oct
2 min de lectura

Cierras la puerta de casa. Coges las llaves. Bajas por el ascensor. Cinco minutos después, tu perro empieza a ladrar. O quizá araña la puerta. Destruye un cojín. Jadea sin parar. Babea. Camina de un lado a otro. O simplemente permanece inmóvil, esperando que vuelvas.


Durante mucho tiempo, muchas de estas conductas se interpretaron como una protesta, un intento de llamar la atención o incluso una forma de "vengarse" por haberse quedado solo. Pero ¿y si la explicación fuera mucho más sencilla? ¿Y si, en realidad, estuviera sintiendo miedo?

Todos sabemos lo que es la ansiedad: un examen importante, una llamada inesperada o la espera de un diagnóstico médico pueden hacernos sentir inquietos, acelerar el corazón o dificultarnos pensar con claridad.


Los perros también pueden experimentar ansiedad.


Y cuando esa ansiedad aparece de forma específica durante las separaciones de las personas con las que mantienen un fuerte vínculo, hablamos de ansiedad por separación.

Es importante entender que no todos los perros que ladran cuando se quedan solos padecen este problema. Algunos pueden estar aburridos, frustrados o reaccionar a estímulos del exterior. La ansiedad por separación es algo diferente. Es un problema emocional que compromete seriamente el bienestar del perro.


Por eso, un perro con ansiedad por separación no se está portando mal. Lo está pasando mal.


Muchos perros afectados ni siquiera aceptan comida cuando se quedan solos. Otros jadean de forma intensa, tiemblan, vocalizan, intentan escapar o muestran un elevado nivel de angustia desde el mismo momento en que perciben las señales que anuncian la salida de su familia, como coger las llaves o ponerse los zapatos.


Castigar estas conductas nunca resuelve el problema. Porque el castigo puede modificar un comportamiento, pero no elimina una emoción. Nadie deja de sentir miedo porque le castiguen por tenerlo.


La buena noticia es que la ansiedad por separación tiene tratamiento. Hoy sabemos que, con una evaluación adecuada y un plan individualizado, muchos perros pueden aprender gradualmente que quedarse solos ya no supone una amenaza. El proceso requiere tiempo, paciencia y comprender que cada perro avanza a un ritmo diferente, pero la recuperación es posible.


Probablemente tu perro forme parte de una familia que combina trabajo, ocio y vida al aire libre. Precisamente por eso merece la pena aprender a distinguir entre un perro que simplemente espera tranquilo a que regreses y otro que está viviendo esas separaciones con un nivel de ansiedad que compromete su bienestar. Reconocer el problema a tiempo es el primer paso para poder ayudarle.


¿Sabías que...? La ansiedad por separación no es solo una cuestión de comportamiento. Diversos estudios han demostrado que los perros que la padecen pueden presentar cambios fisiológicos compatibles con un estado de estrés, como un aumento de los niveles de cortisol y de la frecuencia cardíaca. En otras palabras, no están "montando un espectáculo": su organismo está respondiendo como el de cualquier individuo que experimenta miedo o ansiedad.


La ansiedad por separación no consiste en aprender a quedarse solo. Consiste en aprender que estar solo también puede ser seguro.

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