Si tu perro hablara: el cachorro.
por Pascale Saravelli, Social Dogs Mallorca.
Un cachorro no es un perro pequeño.

Acabas de llegar a casa con un cachorro. Todo es ilusión. Su cama nueva, sus juguetes, su collar, su primera correa... Y, casi al mismo tiempo, empiezan a llegar los consejos: "que no se suba al sofá", "enséñale a hacer sus necesidades fuera cuanto antes", "no dejes que te muerda", "tiene que aprender a quedarse solo." Pero entre todos esos consejos solemos olvidar algo muy importante: ese cachorro no es un perro pequeño. Es un bebé.
Y entender esa diferencia cambia por completo la forma de acompañarlo durante sus primeros meses de vida.
Su aprendizaje comienza mucho antes de llegar a nuestra casa. Empieza junto a su madre y sus hermanos. Una madre tranquila, bien cuidada y con un buen estado emocional no solo alimenta a sus cachorros: también influye en su desarrollo. Durante las primeras semanas, los pequeños aprenden a relacionarse con el mundo observándola y conviviendo con el resto de la camada. Por eso, el destete no consiste únicamente en dejar de tomar leche.También es una etapa fundamental de aprendizaje social. Jugando con sus hermanos aprenden a controlar la intensidad de la mordida, a comunicarse, a tolerar pequeñas frustraciones y a interpretar el lenguaje corporal de otros perros. Separar a un cachorro demasiado pronto puede privarle de parte de este aprendizaje y aumentar el riesgo de problemas de comportamiento en el futuro.

Una vez en casa comienza otra etapa igual de importante: la socialización. Contrariamente a lo que muchas personas creen, socializar no significa conocer al mayor número posible de perros. Significa descubrir el mundo de forma gradual y positiva. Personas de diferentes edades, bicicletas, coches, sombreros, paraguas, superficies distintas, ruidos cotidianos, visitas al veterinario, otros animales... Cada experiencia agradable contribuye a construir un perro más seguro y equilibrado.
Si decides incorporar un perro procedente de un criador responsable, gran parte de ese trabajo debería haber comenzado antes de que el cachorro llegue a su nuevo hogar. Una buena socialización empieza en la camada, no el día que el cachorro cruza la puerta de casa.
Los primeros días también requieren paciencia. Todo es nuevo: los olores, los sonidos, las personas, la cama, el transportín o quedarse unos minutos solo. La habituación debe hacerse poco a poco, permitiendo que el cachorro descubra su nuevo entorno sin prisas y asociando cada experiencia con algo positivo.

Y luego están los famosos mordiscos. Sí, los cachorros muerden. Muerden porque están explorando el mundo, porque juegan con la boca y porque, durante la dentición, sienten molestias en las encías. En ocasiones, un aumento de los mordiscos también puede indicar que el cachorro está demasiado cansado, sobreexcitado o estresado. En lugar de castigarlo, será mucho más útil ofrecerle objetos adecuados para morder y asegurarnos de que está descansando lo suficiente.
Lo mismo ocurre con los pipís y las cacas. Los accidentes forman parte del aprendizaje. Castigarlos no acelera el proceso. Al contrario, puede generar miedo y hacer que el cachorro simplemente aprenda a esconderse para hacer sus necesidades o incluso bebérselas o comérselas para hacerlas desaparecer. La paciencia, la supervisión y el refuerzo de los aciertos son herramientas mucho más eficaces.

¿Y cuándo deja un cachorro de ser cachorro? No existe una respuesta única. La mayoría de los perros comienzan la adolescencia alrededor de los seis meses, pero las razas grandes y gigantes pueden tardar entre dieciocho y veinticuatro meses en alcanzar su madurez física y emocional. Crecer lleva tiempo.
Si vives en Calvià, tienes la suerte de contar con una enorme variedad de entornos donde ayudar a tu cachorro a descubrir el mundo de forma progresiva. Paseos tranquilos, pinares, zonas urbanas, cafeterías, mercados o el sonido del mar pueden convertirse en experiencias valiosas si se presentan respetando siempre el ritmo y la confianza del perro.
Educar a un cachorro no consiste en enseñarle muchas cosas lo antes posible.
Consiste en darle el tiempo necesario para crecer.

¿Sabías que...? Los cachorros pueden dormir entre 18 y 20 horas al día. Muchos de esos momentos en los que parecen "volverse locos" corriendo y mordiendo todo lo que encuentran no son un exceso de energía, sino justo lo contrario: una señal de que están tan cansados que necesitan descansar.
El perro adulto que tendrás mañana empieza con la paciencia que le regales hoy.





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