top of page

Si tu perro hablara: accesorios prohibidos.

hace 1 hora
3 min de lectura

El mejor collar es el que el perro olvida que llevo puesto.


Durante muchos años, si un perro tiraba de la correa, ladraba demasiado o resultaba difícil de controlar, era habitual que alguien recomendara un collar de ahogo, de púas o incluso un collar eléctrico. La idea parecía lógica. Si una conducta tiene una consecuencia desagradable, el perro dejará de hacerla.


Un dóberman con un collar eléctrico negro y un collar metálico de ahorque con cadena y púas, dos accesorios aversivos cuyo uso está prohibido por la legislación española de bienestar animal.
Un dóberman con un collar eléctrico negro y un collar metálico de ahorque con cadena y púas, dos accesorios aversivos cuyo uso está prohibido por la legislación española de bienestar animal.

Pero hoy sabemos que el aprendizaje es mucho más complejo.


La ciencia del comportamiento ha demostrado que el dolor, el miedo y el estrés pueden modificar una conducta, pero no enseñan necesariamente cuál es la alternativa correcta. Un perro puede dejar de tirar de la correa porque evita una molestia, pero eso no significa que haya aprendido a pasear relajado. Del mismo modo, un perro que deja de ladrar tras recibir una descarga no necesariamente ha dejado de sentir miedo o ansiedad.


El comportamiento puede cambiar. La emoción que lo provoca, muchas veces, no.


Por eso, cada vez más veterinarios especialistas en comportamiento, etólogos y educadores caninos apuestan por métodos basados en el aprendizaje, la motivación y el refuerzo positivo. El objetivo no es simplemente conseguir que un perro deje de hacer algo, sino ayudarle a aprender qué queremos que haga y, sobre todo, comprender por qué se comporta de esa manera.


Esto no significa que un arnés o un collar, por sí solos, eduquen a un perro. Los accesorios son herramientas.


Lo que realmente marca la diferencia es cómo comprendemos al perro que los lleva.


un arnés en forma de Y que permita un movimiento natural de los hombros.
un arnés en forma de Y que permita un movimiento natural de los hombros.

En los últimos años, este cambio de perspectiva también se ha reflejado en la legislación. La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales prohíbe el uso de herramientas de manejo destinadas a causar lesiones o sufrimiento innecesario, como los collares eléctricos, de impulsos, de castigo y los collares de ahogo o estrangulamiento. La norma refleja una idea cada vez más respaldada por la evidencia científica: el bienestar del animal debe formar parte de cualquier método de educación o manejo.


La buena noticia es que hoy disponemos de alternativas mucho más respetuosas y eficaces: un arnés en forma de Y que permita un movimiento natural de los hombros, una correa suficientemente larga para explorar con comodidad, un entrenamiento adaptado a cada perro y una buena comprensión de sus emociones suelen aportar mucho más que cualquier herramienta basada en la incomodidad o el dolor.



Si vives en Calvià, probablemente compartas paseos con decenas de perros cada semana. Elegir un equipamiento cómodo y respetuoso no solo mejora su bienestar, sino también la calidad de esos paseos y la relación que construimos con ellos cada día.


Al final, el mejor accesorio no es el que ejerce más control. Es el que menos necesita hacerse notar.


¿Sabías que...? La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales establece que el uso de herramientas que puedan causar lesiones o sufrimiento innecesario al animal, como los collares eléctricos, de impulsos, de castigo o de ahogo, puede dar lugar a sanciones administrativas. Dependiendo de la gravedad de los hechos y de las circunstancias del caso, las multas previstas por la ley pueden oscilar entre 500 y 200.000 euros, pudiendo alcanzar entre 10.001 y 50.000 euros en el caso de las infracciones graves.


Educar a un perro no consiste en encontrar una herramienta más fuerte. Consiste en construir una comunicación mejor.



Comentarios


bottom of page